Demencia

No hay cura para la enfermedad de Alzheimer o la demencia vascular. Pero hay medicamentos, tratamientos y estrategias que ayudan. Pueden retardar los descensos y ayudar a las personas con demencia a aprovechar al máximo las capacidades que tienen y a funcionar lo mejor posible, para tener la mejor calidad de vida posible.

Al cuidar a una persona con demencia, los médicos y otros profesionales de la salud lo harán:

  • Identificar, tratar y controlar los problemas de salud subyacentes que aumentan el riesgo de demencia y pueden empeorar los síntomas (como las enfermedades cardíacas y la diabetes).
  • Buscar y tratar otras cosas que pueden contribuir a cambios en las habilidades mentales y el estado de ánimo, como la depresión, el dolor, la pérdida de la audición o la pérdida de la visión.
  • Esté atento a nuevos problemas médicos.
  • Compruebe los efectos secundarios de los medicamentos.
  • Enseñe a los cuidadores a manejar mejor los síntomas, los problemas de comportamiento y a encontrar apoyo para el cuidado, financiero y legal.

Problemas que los profesionales de la salud también deben tener en cuenta:

  • Los proveedores de atención médica deben retirar al paciente cualquier medicamento anticolinérgico que esté tomando. Estas drogas pueden contribuir al deterioro mental.
  • Los proveedores de atención médica a veces recetan medicamentos llamados inhibidores de la colinesterasa para tratar la enfermedad de Alzheimer. Si se recetan estos medicamentos, el proveedor debe verificar periódicamente si la persona está experimentando algún beneficio cognitivo aparente. También deben verificar si hay efectos gastrointestinales negativos. Estos medicamentos pueden retardar temporalmente los descensos en la cognición, el estado de ánimo, el comportamiento y el funcionamiento diario en personas con demencia temprana. Los inhibidores de la colinesterasa comúnmente recetados son donepezilo (Aricept de marca), galantamina (Razadyne) y rivastigmina (Excelon). Debe hablar con su proveedor de atención médica sobre los objetivos del tratamiento antes de probar cualquier medicamento de esta categoría.
  • Para tratar síntomas nuevos como agitación o agresión, los proveedores de atención médica deben:
    • Recomendar ciertas estrategias de cuidado o manejo
    • Suspender los medicamentos
    • Considerar la prescripción de nuevos medicamentos solo como último recurso

Memantina

La memantina está aprobada por la FDA para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer de moderada a grave. No parece ser eficaz en las primeras etapas de la enfermedad. Tampoco hay información sobre su eficacia para otras demencias. Los efectos secundarios más comunes son estreñimiento, mareos, dolor de cabeza y agitación.

Otros agentes

Se ha estudiado una variedad de otros agentes por su utilidad en el tratamiento de la demencia, incluidos los antioxidantes, el extracto de Ginkgo biloba y las vitaminas. Sin embargo, no se ha establecido su eficacia y seguridad.

Los medicamentos psicoactivos, como los antipsicóticos, los antidepresivos y los estabilizadores del estado de ánimo, pueden ayudar a controlar comportamientos específicos. Sin embargo, su eficacia es limitada y se asocian con un mayor riesgo de muerte. Además, los antidepresivos no tienen efecto sobre los síntomas psicóticos de la demencia.

Tratamientos para los Síntomas Conductuales

Los medicamentos llamados «antipsicóticos atípicos» a menudo se recetan a adultos mayores con síntomas conductuales de demencia. Sin embargo, numerosos estudios muestran ahora que estos medicamentos rara vez son efectivos para estos pacientes. Lo que es peor, estos medicamentos pueden causar efectos secundarios graves, como un accidente cerebrovascular y la muerte.

La Sociedad Americana de Geriatría (AGS) y el Instituto Nacional Británico de Salud y Excelencia Clínica y el Instituto de Excelencia de Atención Social (NICE-SCIE) realizaron algunos estudios recientes bien diseñados. Concluyeron que los tratamientos no farmacológicos deben probarse primero, y los síntomas deben manejarse con estrategias no farmacológicas en la mayoría de las circunstancias. En general, estos tratamientos no farmacológicos son más seguros y eficaces que los medicamentos. Los medicamentos antipsicóticos deben probarse solo en casos en los que los enfoques no farmacológicos no han funcionado y «hay angustia grave o un riesgo inmediato de daño a la persona con demencia u otras personas».»

Los tratamientos no farmacológicos deben adaptarse a los síntomas y necesidades de los adultos mayores. Un proveedor de atención médica puede examinar al adulto mayor en busca de síntomas conductuales y factores que contribuyen a estos síntomas, y trabajar con el adulto mayor y el cuidador para idear estrategias para abordarlos.

Reconocer el dolor

Las personas con demencia pueden ser incapaces de reportar el dolor o pedir analgésicos. Los cuidadores deben considerar si el dolor es la fuente de síntomas nuevos e inexplicables. Los signos comunes de dolor incluyen:

  • Expresiones faciales: ligero ceño fruncido, cara triste o asustada, muecas, frente arrugada, ojos cerrados o apretados, cualquier expresión distorsionada, parpadeo rápido
  • Verbalizaciones, vocalizaciones: suspiros, gemidos, gemidos, gruñidos, cantos, gritos, respiración ruidosa, pedir ayuda, abuso verbal
  • Movimientos corporales: postura corporal rígida o tensa, protección, nerviosismo, aumento del ritmo o balanceo, movimiento restringido, cambios en la marcha o la movilidad
  • Cambios en la interacción interpersonal: agresivas, combativas, resistentes a la atención, disminución de la interacción social, socialmente inapropiadas, perturbadoras, retraídas
  • Cambios en los patrones de actividad o rutinas: rechazo a la comida, cambio en el apetito, cambio en el patrón de sueño o descanso, cambio repentino de rutinas comunes, aumento de la deambulación
  • Cambios en el estado mental: llanto o lágrimas, aumento de la confusión, irritabilidad o angustia, delirio

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